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¿Qué es el asma?



Cuando oímos la palabra asma o asmático frecuentemente se piensa que debe ser una enfermedad siempre gravísima con personas que les falta el aire en todo momento y que son incapaces de hacer cualquier ejercicio.


Sin embargo, los niños y adultos asmáticos llevan vidas relativamente normales, cuando no están cursando por una de las llamadas “crisis de asma”.


Y es que las crisis de asma son muy “aparatosas” por no decir “espectaculares”. El enfermo empieza a jalar aire usando mucha fuerza porque es realmente poco el aire que entra a los pulmones, suena un silbido o chiflido proveniente de su tórax y tiene mucha tos. No poco se quejan de sentir el pecho oprimido (una vez un niño asmático se pintó acostado con la pata de un elefante sobre su pecho).


Así de espectacular también, suele ser la respuesta hacia la mejoría con el uso de nebulizaciones con broncodilatadores, para volver a presentar el cuadro horas o días después.

Si, ha sido una enfermedad desesperante para la humanidad, por lo que se han intentado toda clase de remedios científicos y no tan científicos.


Hasta hace relativamente poco tiempo se sabe que es una enfermedad inflamatoria. Que la inflamación de los bronquios (de sus paredes) produce un mal funcionamiento del músculo que los recubre, produciéndose su contracción, resultando en estrechamiento de los bronquios por los que cuesta más trabajo hacer pasar el aire.


Lo que mucho tiempo se trató con sustancias broncodilatadoras, con alérgenos inyectados, con antihistamínicos, con yoga, etc. Ahora se trata principalmente con…ya lo adivinó: ANTIINFLAMATORIOS.


Si logramos desinflamar los bronquios de éstos pacientes será muy difícil que presenten crisis y si los desinflamamos más, dejan de presentar síntomas, de hecho la meta de los tratamientos actuales es no sólo que no presenten crisis sino que no presenten ningún síntoma.

¡Fascinante! ¿No?


Ahora, ¿Por qué se inflaman los bronquios en algunas personas y en otras no? Se debe a factores hereditarios y del medio ambiente. Hereditarios porque regularmente hay familiares asmáticos en pacientes asmáticos, se hereda la alergia que es otra causa de inflamación, se hereda la respuesta exagerada de los bronquios a partículas o humos. Pero también el medio ambiente hace su parte, y por eso hay más gente con asma en las costas que en lugares altos como la Ciudad de México (al parecer la humedad es un factor más importante que la contaminación fuera de los hogares).


El tratamiento es el que ha cambiado, y es en antiinflamatorios en lo que se ha avanzado mucho. Ahora hay antiinflamatorios inhalados muy parecidos a la temida cortisona, pero éstos sin ser cortisona afortunadamente, actúan en el sitio donde deben actuar (en los bronquios), se dan en micro-dosis (dosis miles de veces menores que los medicamentos vía oral) y prácticamente no se absorben a la sangre, por lo que pueden ser utilizados durante meses sin los efectos secundarios de otros medicamentos.


De hecho se usan en todo el mundo, en niños y adultos, y los controles están siendo de excelencia, lo que a su vez mejora la calidad de vida de millones de asmáticos.


Actualmente no nos conformamos los médicos con que el paciente no tenga crisis de asma y deje de hospitalizarse o deje de hacer visitas a servicios de urgencias, sino con que el paciente no tenga ni siquiera síntomas, por sutiles que sean.


Vale mucho la pena hacer el esfuerzo de desinflamar los bronquios de estos pacientes.


“Porque respiro, existo”

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