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¿Cómo se diagnostica el asma?


El asma es una enfermedad caracterizada por el estrechamiento de los bronquios en forma de episodios que se conocen como “Crisis de asma”. Es tan frecuente que es de suponer que es fácil diagnosticarla mediante un estudio, sin embargo esto dista mucho de ser cierto.

Hay una cantidad exagerada de estudios que pueden ayudar al diagnóstico, pero todos ellos, su negatividad no descartan desafortunadamente la enfermedad, es decir, ayudan a sugerir el diagnóstico, pero no son definitivos.


El único estudio que es definitivo es la espirometría (o pruebas funcionales respiratorias), que consiste en soplar en un aparato que mide el aire soplado en la unidad de tiempo. Así, el primer aire que sale, proviene de boca, tráquea y grandes bronquios para posteriormente medir el que sale de los bronquios más pequeños y bronquiolos. Se hace un estudio inicial y luego otro después de aplicar broncodilatador y si mejoran en un 12% los valores del primer estudio, es decir, en el estudio post-broncodilatador, se hace el diagnóstico de asma.


Parece fácil pero existen sus dificultades, por ejemplo, que niños menores de 6 años no cooperan lo suficiente y es bastante común que padezcan de asma. Entonces hacemos el diagnóstico en base a los síntomas que son: Silbidos, dificultad para respirar y tos, presentados recurrentemente.


Otros estudios pueden apoyar el diagnóstico pero no lo confirman como lo hace la espirometría Por ejemplo: la búsqueda de eosinófilos tanto en sangre como en moco nasal. Ciertamente los asmáticos tienden a tener más eosinófilos en sangre pero si éstos no se encuentran incrementados en sangre, no descartan la enfermedad. En moco nasal, el incremento de eosinófilos se da en rinitis alérgica que convive frecuentemente con asma pero no necesariamente quien tiene rinitis alérgica, tiene asma.


Elevación de IgE: esta inmunoglobulina puede elevarse en asmáticos y alérgicos, pero nuevamente cuando está en niveles normales, no descartan asma y cuando está elevada puede sugerir el diagnóstico mas no la diagnostica.


Las pruebas cutáneas para alergia pueden encontrar alergia a ciertas exposiciones, sirven para evitarlas pero su positividad no necesariamente confirma que ésa sea la razón de su asma, y un resultado negativo no garantiza que no se sea alérgico a la sustancia probada.


Como se ve, se pueden hacer muchos estudios que ayudan, sin embargo, el definitivo es la espirometría, pero sobre todo, con una historia de síntomas como son silbidos, tos y dificultad respiratoria y, si además mejoran notoriamente con broncodilatadores como el salbutamol, el diagnóstico está hecho.


Si uno sospecha asma, la primera prueba que se debe hacer es una espirometría inicial seguida de otra, previo uso de broncodilatador para ver si hay constricción bronquial que responde a la medicación.


“Porque respiro, existo”

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